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El arte de jugar: recuperar la mirada curiosa en invierno

El mes pasado nos detuvimos a pensar en el tiempo. Recordamos que los antiguos griegos hablaban de Kairos para referirse a ese tiempo que no se mide con las agujas del reloj, sino con la intensidad de lo que vivimos; el tiempo que nos pasa por el cuerpo cuando dejamos de correr.

Al adentrarnos en agosto, con el frío del invierno invitándonos a pasar más tiempo puertas adentro, el Día de las Infancias nos deja también una hermosa excusa para detenernos a mirar el mundo desde otro lugar. Porque si hay alguien que domina el arte del tiempo presente, son los niños. 

Para ellos, el tiempo no es un recurso que se agota o una lista de tareas pendientes. Para ellos, el tiempo se mide en descubrimientos. La gran poeta y cantautora María Elena Walsh lo resumió de una manera hermosa e inolvidable en su Marcha de Osías:

"Quiero tiempo, pero tiempo no apurado, tiempo de jugar que es el mejor. Por favor, me lo da suelto y no enjaulado adentro de un despertador."

Jugar no es solo una actividad reservada para los más chicos; es una actitud ante la vida que los adultos solemos olvidar en el apuro cotidiano. El juego tiene que ver con la curiosidad pura, con la exploración a través de los sentidos, con el asombro por los colores que nos rodean y con la hermosa libertad de mezclar sin miedo.

Este mes, te invitamos a recuperar esa mirada curiosa. A mirar nuestro entorno —el jardín bajo la escarcha, las texturas de las cortezas, el vapor que sube de la pava— con los ojos abiertos de la infancia. ¿Y qué mejor lugar para encontrarse a jugar que alrededor de una mesa calentita a la hora de la merienda?

Transformar la merienda en un espacio lúdico puede ser mucho más simple de lo que pensamos. Una taza puede convertirse por un rato en un pequeño laboratorio: colores que cambian con unas gotas de limón, hebras que se abren lentamente en el agua, aromas para adivinar con los ojos cerrados o sabores nuevos para descubrir.

No hace falta planificar demasiado ni convertir el juego en otra tarea de la agenda. A veces alcanza con dejarse llevar por la curiosidad y permitirse probar, mezclar, preguntar o sorprenderse.

Este mes, regalémonos ese tiempo "suelto y no enjaulado". Dejemos los despertadores de lado por un ratito y permitámonos explorar, probar y reír juntos. 

💡 Un ritual invernal para descubrir

En Wally's creemos que una infusión puede ser mucho más que una bebida. Puede ser una invitación a detenerse, mirar, oler, probar y descubrir.

Por eso creamos nuestros Kits para Abrir los Sentidos: tres propuestas pensadas para explorar el mundo de las infusiones desde la curiosidad y el disfrute. Una forma de jugar con los aromas, los sabores y las texturas, de encontrar nuevas combinaciones y de compartir un momento diferente alrededor de la mesa.

Porque descubrir también es jugar. Y, a veces, todo lo que hace falta para volver a mirar con curiosidad es una taza caliente y un poco de tiempo sin apuro.